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Estructura

01/07/2009

[…] en efecto, solo pueden importarse libremente conceptos altamente formalizados. Esa es la razón de que el nuevo concepto de estructura sea importable con bastante facilidad.

Porque es formal; por eso partimos del análisis simbólico. Los símbolos o arquetipos remiten a un sentido y son la clave de un método solo porque demarcan un campo semántico preciso. La tipología psicoanalítica es una galería de símbolos cada uno de los cuales remite a un cuadro clínico definible por elementos de sentido, así como las tipologías de Nietzsche, Kierkegaard, Bachelard, etcétera. En ellas lo singular se convierte en modelo por rellenamiento semántico, por sobrecarga de sentido. Porque eso es simbolizar: establecer correspondencias precisas entre un signo particular y un contenido semántico. Formalizar, por el contrario, es algo que no tiene nada que ver con ese método.

En la misma medida en que las matemáticas clásicas son generalmente simbólicas (un signo dado remite a un sentido especificado), las matemáticas modernas son formales. En un sistema formal no hay ninguna preocupación por el sentido; nunca, ni explícita ni implícitamente, hay remisión a un contenido significativo. Solo se estudia la serie de las buenas formaciones de objetos (indefinidos) entre sí, entendiéndose que inicialmente se han establecido las reglas de buena formación. Por una parte, no hay símbolo sin semántica subyacente y un análisis simbólico es esa economía de pensamiento basada sobre el orden que sustituye el orden del sentido (complejo) por el orden del signo (claro, fácil, rápido): pero el verdadero orden, el que sostiene el conjunto del análisis, es el orden del sentido. El orden simbólico no dice nada nuevo con respecto a él, pero permite su lectura. Por el contrario, un agrupamiento de nociones formales no tiene ninguna semántica subyacente: el verdadero orden es el de las nociones mismas. Analizar simbólicamente consiste en traducir un contenido de sentido en signos, en codificar y decodificar un lenguaje. Analizar formalmente consiste en formar un lenguaje desarrollado por sus propias reglas: solo después aparece la posibilidad de traducirlo en contenidos, en modelos. O se parte del sentido, o se lo encuentra (o produce).

Dicho esto, la noción de estructura es una noción formal. Y he aquí su definición, en la que insistimos en los temas que generalmente provocan equívocos: una estructura es un conjunto operacional de significación indefinida (mientras que un arquetipo es un conjunto concreto de significación sobredefinida) que agrupa, en cualquier número, elementos cuyo contenido no se especifica y, en número finito, relaciones cuya naturaleza no se especifica, pero de las que se define la función y algunos resultados en cuanto a los elementos. Suponiendo que se especifique, de una manera determinada, el contenido de los elementos y la naturaleza de las relaciones, se obtiene un modelo (un paradigma) de esa estructura: esta es entonces el analogon formal de todos los modelos concretos que ella organiza. En lugar de simbolizar un contenido, un modelo “realiza” una estructura. El término “estructura” tiene esta definición, clara y distinta, y ninguna otra. Los delirios que engendra solo pueden comprenderse por el “juego del teléfono” que degrada progresivamente los conocimientos por los rumores que corren.

Michel Serres. Analyse symbolique et méthode structurale, publicado en Revue Philosophique de la France et de l’Étranger, N° 4, 1967. Análisis simbólico y método estructural.

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