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Internet

20/07/2010
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… En nombre de la comodidad y la utilidad, Internet ha sido ensalzada como una revolución equivalente a la que provocó la imprenta.

Internet, sin embargo, es completamente distinta de la imprenta. Divulgar conocimientos a través de los libros no tiene nada que ver con comprar libros en línea; divulgar conocimientos entre gente que carece de libros no tiene nada que ver con la rápida difusión de la información en la Red; conceder voz a todo el mundo, como alegan los defensores de Internet, no solo es muy diferente a facilitar que las voces más creativas, inteligentes y originales sean escuchadas, sino que puede ser precisamente una forma de impedir que las voces más creativas, inteligentes y originales lleguen a la gente.

En los últimos años, las proclamas a veces histéricas de que Internet es una revolución que está haciendo época en las relaciones sociales y personales siguen la misma pauta. Siempre se describe la «revolución» desde el punto de vista comercial del empoderamiento del consumidor y de sus ventajas. Pero una revolución con comodidad no es posible que se llame revolución, sobre todo porque en nuestros días la calidad es tan preciada como la utilidad. Aun así, Internet ha provocado una revolución. Lo que ocurre es que los profetas de la Red no quieren hablar de qué tipo de revolución se trata.

Internet como innovación técnica es la respuesta a nuestra situación actual, en la que imperan las actividades agitadas, inconexas y fragmentadas. Un siglo  de cambios tecnológicos ha llenado nuestros ajetreados días con experiencias dispares y casi simultáneas. Conectarnos en línea nos permite ahora organizar estas experiencias, casi unificarlas.

Lee Siegel (2008). Against the Machine / El mundo a través de una pantalla. Ser humano en la era de la multitud digital.

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