Skip to content

Colores

02/03/2013
tags: ,

El montón de heno -  Claude  Monet - artelista.com

En aquel mismo tiempo tuve dos experiencias que marcaron toda mi vida y me conmocionaron hasta el fondo. La primera fue la exposición francesa en Moscú –en primer lugar el “Montón de heno” de Claude Monet– y una representación de Wagner en el Teatro Imperial de Lohengrin. Yo sólo conocía el arte realista, casi exclusivamente el ruso; a menudo me quedaba largo rato contemplando la mano de Franz Liszt en el retrato de Repin y cosas por el estilo. De pronto vi por primera vez un cuadro. El catálogo me aclaró que se trataba de un montón de heno. Me molestó no haberlo reconocido. Además me parecía que el pintor no tenía ningún derecho a pintar de una manera tan imprecisa. Sentía oscuramente que el cuadro no tenía objeto y notaba asombrado y confuso que no sólo me cautivaba, sino que se marcaba indeleblemente en mi memoria y que flotaba, siempre inesperadamente, hasta el último detalle ante mis ojos. Todo ésto no estaba muy claro y yo era incapaz de sacar las consecuencias simples de esta experiencia. Sin embargo comprendí con toda claridad la fuerza insospechada, hasta entonces escondida, de los colores, que iba más allá de todos mis sueños. De pronto la pintura era una fuerza maravillosa y magnífica. Al mismo tiempo –e inevitablemente– se desacreditó por completo el objeto como elemento necesario del cuadro. En resumen, yo tenía la impresión de que una parte de mi Moscú legendario existía sobre aquel lienzo.

Wassily V. Kandinsky (1913). Rückblike

* * *

Habrán notado ustedes que no he dicho ni una palabra sobre el “objeto”, aunque he hablado largo y tendido sobre la pintura y sus medios de expresión. La explicación es sencilla: he hablado de los medios pictóricos esenciales, es decir indispensables.

Será siempre imposible crear un cuadro sin “color” o sin “dibujo”, pero la pintura sin objeto existe en nuestro siglo desde hace más de 30 años.

En la pintura se puede emplear el objeto o no.

Cuando pienso en todas las polémicas en torno a ese “no”, comenzadas hace treinta años y aún no finalizadas, creo en la fuerza inmensa de la llamada pintura “abstracta” o “no-figurativa” que yo prefiero llamar “concreta”.

Este arte es un problema que se ha pretendido siempre soslayar; su solución definitiva (naturalmente en un sentido negativo) se ha proclamado muchas veces, pero el problema no se deja enterrar. Está demasiado vivo.

En el impresionismo, el expresionismo y el cubismo no hay problemas. Estos “ismos” han sido clasificados en los diferentes cajones de la Historia del Arte, que llevan un número y una etiqueta indicando su contenido. Los debates han finalizado. Estamos en el pasado. Por el contrario los debates en torno al arte concreto no han finalizado ni se vislumbra su fin. ¡Tanto mejor! El arte concreto está en plena evolución, sobre todo en los países libres, donde crece el número de artistas jóvenes que participan en este movimiento. ¡Ahí está el futuro!

Wassily V. Kandinsky (1938). Revista XX Siècle, N. 1

Más colores.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: