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Yo me considero un hombre desorientado…

15/06/2013

Yo me considero un hombre desorientado, no sólo porque he cambiado de país, sino también porque tiendo a imponer cierta mirada desorientada sobre el mundo. En este sentido, el intelectual difiere del militante. Su papel no es tomar medidas para lograr un objetivo, sino para comprender mejor el mundo, por lo que debe escapar de lo obvio. El exiliado no comparte las mismas costumbres, con lo que queda asombrado de lo que parece obvio a sus nuevos compatriotas. El exilio introduce una distancia entre uno mismo y el entorno en que vive, lo cual es propicio para el pensamiento. ¡Pero no es necesario! Muchas personas lo consiguen sin haber vivido la experiencia del exilio físico. Digamos que el cambio de país, cuando sucede sin drama, facilita el desprendimiento necesario para el trabajo intelectual, que funciona mal si nos confundimos con los actores que estudiamos

Tzvetan Todorov. Visto en Clionauta

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