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El precio del oro

15/11/2016

CAPÍTULO 51

Hubo, empero, un artesano que logró hacer un frasco de vidrio irrompible. Por este motivo fue presentado con su regalo ante el César. En un momento dado, le rogó al César que se lo devolviese, y lo arrojó al suelo. El César no pudo disimular su gran admiración. El otro recogió del suelo el frasco, que solamente se había abollado como un pocillo de bronce. Con un pequeño martillo que sacó del pecho, arregló el frasco bonitamente, sin apurarse. Hecho esto, creyó tener ya a Júpiter por los cojones (1), especialmente cuando el emperador le preguntó si había alguien más que conociese la fabricación de aquellos vidrios. ¡Imagínate lo que pasó! A su respuesta negativa, el César ordenó que lo degollasen porque si la noticia se hubiera difundido habríamos tenido el oro al mismo precio que la basura (2).

* * *

(1) Proverbio popular para indicar el resultado exitoso de una empresa.

(2) Anécdota célebre en la antigüedad. Plinio (H.N., 36, 195) y Dión Casio (H.R., 57, 21, 7) la sitúan en el gobierno de Tiberio.

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Tito Petronio Árbitro. El Satiricón (en torno al 16-66 d.C.).

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